"En la vida, lo importante es la capacidad de responder ante el sufrimiento del prójimo." (Ludwig Wittgenstein)

martes, 10 de marzo de 2015

Lectura Recomendada: "Más allá a la derecha" de Fred Vargas


Seguna obra que aparece en este blog de  FRED VARGAS - véase "Que se levanten los muertos" - y que forman parte de la llamada trilogía "Los tres evangelistas". Mathias (San Mateo), Lucien (San Lucas) y Marc (San Marcos), conocidos como los tres evangelistas, son tres jóvenes historiadores sin un céntimo que conviven en un destartalado caserón en la calle Chasle de París. Junto con los expolicías Marc Vandoosler, tío de Marc, y Louis Kehlweiler, alias el Alemán, forman un peculiar equipo de investigación capaz de resolver los más extraños casos.
La historia comienza cuando aparece un hueso humano entre los excrementos de un perro. Será hallado cerca del banco 102 de observación de Louis Kehlweiler (recuérdese que tiene ciento treinta y siete bancos y sesenta árboles como puntos de seguimiento discreto). "Trabajar la excelencia en la discreción, ahí está el secreto" (pág. 229, uso edición conjunta, en Siruela 2014)."Cuando un don nadie está enamorado se advierte, y cuando un asesino está satisfecho, se lee en todo su cuerpo" (pág. 229).
Obsesionado por el caso, intenta localizar al dueño del perro y sus pesquisas lo llevarán a Port-Nicolas, un pueblecito de la Bretaña. Viajará con su inseparable sapo BUFO ("Bufo y yo hablamos mucho. Es amable. Un poco gilipollas, pero no se le puede exigir que arregle el mundo, ¿verdad? -pág. 243-).
"Desde París, he estado siguiendo un hueso que me ha traído hasta la muerte de Marie Lacasta en las rocas de la playa Vauban, hace de ello doce días" - pág. 329 -. Dará con Ringo, un pitbull de la familia Sevran: Lionel y Lina. "Un amigo le había dicho que, si se pensaba bien, la gran diferencia entre el hombre y el animal era que el animal abría las puertas, pero que nunca las cerraba a su espalda, nunca, mientras que el hombre sí" -pág. 288-.
Surgirán personajes singulares como Darnas (propietario de un recinto de talasoterapia y esposo de Paulina, ex de Kehlweiler), el alcalde Chevalier (con un más que turbio pasado), René Blanchet (analizador de basuras), el desaparecido español Diego Lacasta Rivas, los amantes Gael y Jean,...
Lucien tendrá razón en sus vaticinios. "La Gran Guerra es un abismo, un agujero negro de la humanidad, una sacudida sísmica donde yace la clave de las catástrofes. La historia no está hecha para tranquilizar al hombre, sino para alertarlo"-pág. 310-. En este caso, la tortura y muerte de doce miembros de la resistencia y siete judíos. Y la clave estará en lo sucedido hace doce años durante el regreso del tren París-Quimper. Ya he adelantado demasiado.
A destacar las reflexiones del asesino múltiple en dos páginas brutales -353 y 354-:
"Se cuentan muchas bobadas sobre la inteligencia de la hormiga. Pero solo es una esclava atontada más. Basta con poner el dedo en su camino para que dé la vuelta. Y así sucesivamente hasta que la luz cambia. El resultado es infalible. No sabe ya dónde está la casa, está perdida, muere. Lo he hecho montones de veces";
"No hay nada más obtuso que un humanista con galones";
"Y matar relaja el interior".

P.D.  Me quedo con la enseñanza de que "la ventaja de no pertenecer a nadie era poder ser de todo el mundo"-pág. 329- y el aprendizaje sobre máquinas de escribir (Lambert 1896, Virotyp 1914, Remington 1874,...). SALUD.

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